ANDRES JARAMILLO Y SU ANDRES CARNE DE RES
Por: Julio Rangel Peña
Julioran99@hotmail.com
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Andrés Jaramillo dueño del restaurante “Andrés carne de res”, abrió las puertas de este mágico lugar el 21 de junio de 1982, día del solsticio de verano como fecha especial para combinarlo con buena comida y buena rumba, antioqueño de chía rebelde sin causa considera que lo mejor de ser colombiano ,”es convivir día a día con los diferentes matices del tricolor que nos condena y nos redime “, de signo escorpión, dice ser un buen rebuscador y reciclador eso lo deja ver en la decoración de su restaurante, recuerda que de pequeño soñaba con ser astronauta, de su juventud añora la época del hipismo, la manera en que se podía vivir recorriendo las calles sin un peso en el bolsillo, recuerda la carrera 15 y la troncal de la caracas en Bogotá, de la misma forma sus épocas de estudiante en la universidad Nacional, cuando enamoró a Stella su mujer en un bus urbano , “fue un corrientazo mutuo, una chispa “dice entre risas, una de las cosas que le hubiera gustado hacer en la vida es haber narrado historias, la virtud que más admira en los demás es la naturalidad y el defecto que le gustaría tener seria la perfección, lo saca de quicio la falta de transparencia y la mentira, se considera de buen comer lo cautiva la comida casera, dice ser buen padre y buen esposo.
Todavía hay muchos momentos en los que a Andrés le provoca mandar todo al carjo él siempre busca la manera de ver qué puede cambiar para poder asi recuperar la oportunidad inventar o crear algo apartir de lo pequeño.

Le gustaría recuperar el tiempo de lectura, y es que él se convirtió en un consumidor de revistas, hábito que le alejó de sus verdaderas pasiones: escuchar música y disfrutar de la literatura. Además es un enamorado de las conversaciones con buen humor y “de vainas raras como leer mecánica”. En realidad no es tan extraño, porque después afirma que una buena imagen de su restaurante podría ser: “Andrés Jaramillo con un maletín de herramientas”.

Aunque el estrés del trabajo a veces lo limite para dedicarse de lleno a hacer cosas nuevas, Andrés no para de soñar. “Me gustaría coger un avión, ir a París y hablar francés, eso sería muy rico”. También le gustaría recorrer América en carro y nutrirse de sus culturas populares.

“Yo me gozo mucho la gente, que todos nos sonriamos, que siempre haya una palabra grata y sobre todo ver las caras de alegría y satisfacción de la gente, eso es lo mas gratificante para mi”.

No le tiene miedo a la muerte ya que piensa que “todo el que muere se convierte en estrella que sube al cielo y brilla con luz propia” , confiesa que ya tiene su epitafio que dirá “listo el pollo”, sueña con un retiro apacible y sereno, con su familia, amigos, buenos libros, buena música y eso si teniendo algo para hacer con sus propias manos como cuando era niño.